domingo, 1 de mayo de 2011

A mamá


El olor característico de tu cafetera matutina trajo todos y cada uno de los amaneceres hasta nuestro hogar de mujercitas. Pequeño, tuyo, nuestro.
Aún hoy me pregunto hacia dónde vuela tu imaginación cuando te sumerges en el silencio más absoluto entre sorbo y sorbo de tu taza de café solo, negro y sin azúcar. Fijas la mirada en cualquier rincón de la casa, como si pudieses ver a través del espejo. Y vuelves en ti, con ese inexplicable brillo de amazona en la mirada.
A pesar de lo duro de construir un cuento de hadas en momentos en los que te faltó el aliento y las fuerzas, jamás conocí argumento más bello y mejor construido.

Lo mejor de volver a nuestro castillo de princesas siempre será poder acurrucarme en tu regazo para ver cualquier película que jamás verás terminar, por esa manía tuya de dormirte tras ver los créditos iniciales. Mi único momento de calma y tranquilidad. Todo lo demás se desvanece con el ir y venir de tu respiración de cenicienta adormilada.

Gracias por ser mi razón, y mis ganas de, mi aliento y mi refugio.

Feliz día, mamá.

jueves, 21 de abril de 2011

El secreto de la mariposa


Ante la sorprendida mirada de aquellos que se resguardaban de la lluvia, ella arrancó a correr en círculos mientras el diluvio dibujaba formas chinescas sobre sus mejillas y los chuzos de punta oscurecían y empapaban su rojiza cabellera. Entre salto y charco ella tarareaba una y otra vez ese "quizás, quizás, quizás...", volviendo a retomar la fuerza centrífuga de aquel secreto compartido que asomaba la cabeza de nuevo entre aquellos que señalaban con certeros dedos a ella y su locura. Bendita y abrasadora locura.

Llovía sobre ella, y ella sobre él. Sobre los interrogantes encubiertos, sobre sus miedos infantiles, sobre sus espirales de silencio, sobre los besos nunca dados, sobre los reproches desganados y sobre las verdades mal intencionadas.

Los tronadores relámpagos de este certero Abril reflejaban fotogramas de los suspiros de verano. Mariposas en la tripa que ahora parecían cuervos, cuervos ansiosos de los restos de un prólogo no acabado.

Y hoy corre, sigue corriendo en círculos.Empapada. Cerca el secreto del que es dueña , madre y señora. Mientras la última mariposa realentiza su efímero vuelo y se aproxima al útimo aliento... ella le susurra algo que paraliza sus desgastadas y azuladas alas. Las últimas y más bellas.

Ante la sorprendida mirada de aquellos que se resguarden de la lluvia, arrancará de nuevo a correr en círculos mientras el diluvio dibuje formas chinescas sobre sus mejillas y los chuzos de punta tatúen unas preciosas alas azules en sus muñecas. Esta vez para siempre, para que no olvide la penitencia de lo que supuso amar furtivamente a un cuervo.

sábado, 16 de abril de 2011

Mendicidad 2.0


Hace unos días me vi en la situación de implorar a mi "pecera" facebook que pincharan sobre el enlace que les había enviado, con el propósito de engordar el tránsito de visitas a la plataforma web que aloja los artículos que escribo desde hace poco, y así corroborar la teoría de mi amigo Fran : "ahora trabajas para unos timadores". Para mi sorpresa, accedieron todos de muy buen grado, y mi artículo fue directo al ránking de los recomendados durante los dos días posteriores.
Supuestamente, la plataforma de cuyo nombre no quiero acordarme porque se me erizan los pelos de las cejas, valora el trasiego de lectores ... PERO ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE SI PINCHAN LOS ENLACES DE PUBLICIDAD RELACIONADOS CON EL ESCRITO. Ole tú, ole tú.

Además de tener que escribir (por recomendación sutil de la empresa) sobre temas tan interesantes cómo lecciones Wikipedia sobre la historia del Soul en Gran Bretaña, la reproducción del manatí gracias al aumento en las ventas de cd´s de Celine Dion o los looks más favorecedores de la chachiprimavera ... has de esperar a que ese Mesías que lee tu artículo pinche sobre alguno de los cutreanuncios del famoso buscador G****
El balance de mis primeras semanas de experiencia es... un cómputo total de cerca de 400 visitas, 0.07 céntimos de beneficio y una carcajada generalizada cada vez que lo cuento. Gracias... supongo que el chicle que me compre con ello sabrá a gloria bendita. Lo guardaré en su envoltorio por si se revaloriza con el paso de los siglos, y lo legaré en mi testamento, pues es el primer fruto de mi bautismo mediático (muy poco afortunado y dichoso por otra parte).

Luna Miguel (Público) publicó el martes pasado un artículo de opinión acerca de la precariedad laboral y vital del estudiante (de periodismo... o no) . Me entristeció. Porque la paja esta vez no está en el ojo ajeno. Estaba en los de mis compañeros, en los de L., en los de M., en los de V., en los míos. Y es paja emponzoñada. Emponzoñada de convenios explotadores entre empresa y universidad, emponzoñada de entrevistas fallidas (por no tener la suficiente experiencia para ser becario), emponzoñada de años de teoría pura y dura sobre cosas que no interesan hoy en día a las empresas. Emponzoñada de mierda.

Somos mendigos 2.0. Mendigos que se licenciarán en los próximos meses para ir a parar a un bar de copas, a una tienda de ropa, o en el mejor de los casos a un Máster, lleno -de nuevo- de paja, ponzoña y más mierda.

lunes, 11 de abril de 2011

Cuatro huellas y sólo un abril, el suyo.



Hoy también. Se disfrazan el uno del otro en volteretas eternas que terminan en un lecho de sábanas tejidas con el material de las pompas de jabón, las suyas. Él sacará su blanca piel a pasear a la terraza, mientras roza el peso de algo aún más grande con las yemas de los dedos y extiende infinitamente los brazos para abarcar con plenitud esa cálida sensación, la del cuarto abril.

Feliz cuarto aniversario.


miércoles, 6 de abril de 2011

H y el garfio


No sé si la pastelosa y a la vez putrefacta manera de escribir de mis últimos post es proporcional a la paja mental que me ocupa estas últimas semanas (o desde que nací), pero no he podido evitar descojonarme literalmente al leer la última "genial creación no-literaria" de una cabeza que posiblemente pase más tiempo entre redes 2.0 que entre obligaciones y proyectos que ya debería estar afrontando.

Es curiosa mi reafirmación constante de convicciones que acaban siendo una página más de un maravilloso cuento "de nunca jamás" que debería ser finiquitado antes de la próxima puesta de sol. Pero admitámoslo, sin Capitan Hook no hay línea argumental sobre la que dejar mis huellas... ni olas que vengan a borrarlas. Y a mí me queda muy bien el garfio, y qué coño, el bigote también.

lunes, 4 de abril de 2011

Chasing Pavements

De puntillas por el no lugar del que había oído hablar en las canciones de Adele, borro el corazón de vaho que tatué sobre el cristal de tu coche, cápsula de secretos más que confesables.

Echo a andar hacia atrás, sesenta pasos exactamente. Ni uno más, ni uno menos. Y doy con que el motivo por el que no logro dar con frases que no se refieran a ti no atiende a razones.
Allí está, cruzado de brazos en la barra del bar de siempre, con la copa un poco más vacía esta vez. Me cuenta que después de 633 noches de conversaciones con tu sudadera, está como al principio, en un no punto de partida, en un no punto de retorno. En la barra. En un no lugar del que no acierta a salir, quizá porque no le pone mucho empeño. La disputa entre nosotros amanece en un charco de mierda y ronmiel.

No hay acuerdo ni democracia emocional. Veremos esta noche.

jueves, 17 de marzo de 2011

A tí, a tí, y a tí también


En un equilibrio imperfecto de nubes y tragos dulces y agrios, echo a volar mis pecas con la esperanza de que dibujen en el cielo el próximo escalón , el número 24.

Saltando sobre lo charcos de lo derramado y bebiendo la luz de las estrellas que me rodean, logro trazar un mensaje que llegue a cada una de las cicatrices que perfilan los poros e imperfecciones de mi traslúcida piel.

A pesar de la proximidad del precipicio, son tantas las plumas que rompen la epidermis de mi espalda para cubrirla, que sonrío y desafío a las olas para cualquier otro momento posterior, no muy lejano, pero posterior.

Mientras tanto, me quito los zapatos y los lanzo a la profundidad del Mediterráneo, tantas veces sobrevolado en aviones de papel de Junio y Septiembre, tantas veces primera línea de un poema o puente hacia un reencuentro desesperado y un hasta luego de los que rasgan las entrañas.

Antes de empezar a empaquetar mi vida para hacerla y deshacerla en la copa de un árbol, Israel, bajo el agua o Nueva York… siento a mis múltiples errores en el sofá, a todas las espinas que decoran parte de mi pecho y cantan nanas cada noche a las pecas de mi espalda. Podría tatuármelas para recordar cada día la imperfección de la naturaleza de mi ser, podría. Más allá de ello, nos miramos con ojos de ternura, y recordamos sin pestañear cada minuto que no valió la pena, y por ello quizás serán los que mañana guarde con más delicadeza, pues quiero que permanezcan cómodos para siempre camuflados en el forro de mi maleta, presentes, pero no visibles.

Agradecida eternamente por cada recuerdo y canción asociada a ti, y a ti… y a ti. Agradecida a tí , que ya no estás; a ti , que te fuiste por la puerta de atrás; a ti, que lo hiciste por todo lo grande; a ti , que me enamoras cada vez que miras; y a tí , que bailas mis canciones y las haces tuyas; a ti, que te saco de quicio pero reconoces que soy tu debilidad; a ti, que duele; a ti, que te duelo. A los que dibujan una espiral más en mi techo, los que mantienen ocupada mi cabeza y y me besan en la frente.


Gracias