¿Cómo está el barrio? Me preguntaba ella esta mañana..
acortando la distancia entre nuestras entrañas con los ojos puestos en la palma
de la mano y las caricias dadas con las yemas de los dedos a golpe de teclado
(y dibujos, todos).¿Cómo va a estar? Huérfanamente lleno, pero no de ti, ni de
mi. De otros. Esos. Los que ahora son dueños de Madrid. Faldas de cuero y deportivas blancas
combinadas con gafas de John Lennon… y barbas y cervezas… cervezas y barbas…
muchas.. todas. Todo eso ha triunfado sobre el neón y la paleta de victorias
multicolor. San Vicente Ferrer ha sobrevivido a los Oxford con calcetines
blancos. Primark ha vencido sobre RetroCity (algo bueno tenía que haber en todo
esto).
Malasaña abraza nuevas camadas, de cachorros y perros
viejos. Alguna que otra perra suelta sigue por ahí. Olisqueando en qué árbol
puede impregnar su hedor… poco sitio queda ya entre tanto ego, latas vacías,
tatuajes y crop tops.

Pero quedan los ecos de todos los Raphaeles cantados por
Velarde, los cafés con amantes guisantes del Lolina… los besos enverbenados
dados (y los que quedan), las camisas a cuadros de los “hermanos Chamizo” y las
borracheras a torreznos empapados con yayos. PUTOS YAYOS.
Los perros del 2 de mayo se preguntan dónde estás… y yo
también, esperándote Lau.